En «El diario de Dolly» los niños no aprenden el idioma — se sumergen en él: tan profunda y naturalmente como los niños de habla nativa absorben su lengua materna en su entorno natural — no a través de reglas, sino a través de la experiencia viva.
De día, los niños se dejan llevar por las animadas historias de los dibujos animados, las canciones y los juegos. Los juegos continúan las historias de los dibujos: el niño regresa a un mundo conocido y reencuentra las mismas palabras en acción — busca el objeto, forma la palabra, construye la frase. Cada palabra nueva no llega a través de reglas, sino envuelta en una imagen vívida y una emoción genuina. Son precisamente estas asociaciones vivas las que se fijan en la memoria.
Por la noche, las nanas de «Sueños de Dolly» recomponen con delicadeza el puzle de lo aprendido durante el día. En ellas resuena exactamente el vocabulario con el que el pequeño se familiarizó de día. Mientras el niño se va quedando dormido al son de una melodía arrulladora, su cerebro relajado teje agradables cadenas de asociaciones y transfiere las nuevas palabras a la memoria a largo plazo.
Aunque en casa, en el colegio o en la guardería predomine otro idioma, el español no queda relegado a un segundo plano. Día a día, noche a noche, el sistema Dolly Kids hace su trabajo — y llega un momento en que el niño descubre que no solo habla el idioma, sino que también piensa en él.
Vídeos, canciones y juegos gratis.
Suscribirme